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Zonas de entrenamiento en ciclismo: qué son, cómo se calculan y por qué los porcentajes fallan

Fisiología14 de octubre de 20268 min de lecturaBorja Alfaraz

Frecuencia cardiaca y umbral

60–90 %

Rango de la frecuencia cardiaca máxima en el que apareció el primer umbral de lactato en un grupo de 100 personas.

Iannetta et al.: 46 mujeres y 54 hombres; prueba en rampa y pruebas de carga constante de 30 min.

Resumen. Este artículo explica la base fisiológica de las zonas de entrenamiento (los dominios moderado, intenso y severo, y los dos umbrales que los separan), cómo se fijan con potencia, frecuencia cardiaca (FC) o lactato, por qué los porcentajes de valores máximos o de la potencia funcional umbral (FTP) no garantizan el mismo estímulo en todos los ciclistas, qué limitaciones introducen el retraso y la deriva de la FC y cuándo conviene reevaluarlas.

¿Qué son las zonas de entrenamiento y cómo se calculan? Las zonas de entrenamiento son rangos de potencia o de frecuencia cardiaca delimitados por los umbrales fisiológicos de cada ciclista: el primer umbral de lactato (LT1), que separa los dominios moderado e intenso, y la región del segundo umbral, donde se sitúan el máximo estado estable de lactato (MLSS) y la potencia crítica (CP), que separa los dominios intenso y severo. Se calculan con una prueba de esfuerzo incremental que localiza esos umbrales y registra la potencia y la FC correspondientes; los porcentajes fijos de la FC máxima, de la potencia máxima o del FTP solo los aproximan y pueden situar a dos ciclistas en dominios distintos1.

¿En qué se basan las zonas de entrenamiento?

Jamnick et al. evaluaron los métodos de prescripción de la intensidad según su capacidad para reproducir las respuestas propias de tres dominios: moderado, intenso (heavy) y severo1. Los límites entre dominios se corresponden con dos puntos de ruptura de la curva de lactato: la intensidad a la que el lactato empieza a subir por encima de los valores basales (LT1) y la intensidad más alta a la que su producción y su eliminación se mantienen en equilibrio, el MLSS2. Con análisis de gases se obtienen sus equivalentes: el umbral aeróbico coincide con el primer aumento del lactato y el anaeróbico se aproxima al MLSS3.

Por debajo de la CP las respuestas fisiológicas pueden estabilizarse; por encima, no, y la duración tolerable depende de W′, el trabajo realizable por encima de la CP, hasta alcanzar el consumo máximo de oxígeno (VO2max)4. Hay cierta evidencia de que el LT1 y los umbrales ventilatorios delimitan los dominios moderado e intenso; para separar el intenso del severo, la evidencia es escasa salvo para la CP1. Por eso, en el artículo sobre la prueba de esfuerzo en ciclismo tratamos el segundo umbral como una región donde se sitúan el MLSS y la CP, próximos pero no intercambiables.

¿Cuáles son las zonas de entrenamiento de AthletePro?

ZonaAncla fisiológicaDominioSensación y uso orientativos
Z1Sub-LT1 · zona oxidativaModerado, por debajo del primer umbralEsfuerzo cómodo; rodajes largos y recuperación
Z2LT1 · primer umbralTransición entre moderado e intensoRespiración más profunda pero controlada; fondo de calidad
Z3MLSS · máximo estado estableIntenso, con lactato aún estableExigente pero sostenible; bloques largos a ritmo
Z4CP · zona de potencia críticaLímite superior del dominio intenso (segundo umbral)Muy exigente; intervalos largos cerca del límite sostenible
Z5VO2maxSevero, por encima de la CPDuración limitada por W′; intervalos cortos

Tabla 1. Zonas de AthletePro, ancla fisiológica y dominio de intensidad [1, 2, 4]. La última columna es una orientación práctica, no un dato de las referencias.

¿Por qué fallan los porcentajes de la FC máxima o del FTP?

Iannetta et al. determinaron en 100 personas (46 mujeres y 54 hombres) el VO2max, la potencia pico, la FC máxima y el umbral de lactato con una prueba en rampa, y el MLSS con pruebas de carga constante de 30 min. Ambos umbrales aparecieron en rangos muy amplios (figura 1); el umbral de lactato, por ejemplo, entre el 60 y el 90 % de la FC máxima. En las mujeres ambos umbrales se situaron en porcentajes mayores del VO2max y de la FC máxima. Los autores concluyen que los porcentajes fijos de valores máximos se ajustan mal a los dominios de intensidad y no controlan adecuadamente el estímulo metabólico5.

0 20 40 60 80 100 Porcentaje del valor máximo (%) % VO₂max % potencia pico % FC máxima 45–74 69–96 23–57 44–71 60–90 75–97 Umbral de lactato (LT1) MLSS
Figura 1. Rango de porcentajes de valores máximos en los que se situaron el umbral de lactato y el MLSS en 100 participantes. Los rangos se solapan: un mismo porcentaje puede quedar por debajo del primer umbral en una persona y cerca del MLSS en otra. Fuente: Iannetta et al. [5].

Mann et al. coinciden: al mismo porcentaje del VO2max o de la FC máxima, unas personas quedan por encima de los umbrales y otras por debajo. Referir la intensidad a los umbrales debería dar respuestas más homogéneas, aunque esa ventaja no se ha demostrado todavía de forma directa, y los umbrales varían más de un día a otro que los valores máximos6.

El FTP plantea un problema similar. En 46 ciclistas, Sitko et al. hallaron correlaciones grandes o muy grandes entre el FTP estimado con una prueba de 20 min y varios umbrales de lactato, pero también diferencias significativas con algunos de ellos, y recomiendan cautela al sustituir uno por otro7. Las diferencias entre ambos conceptos se analizan en el artículo sobre FTP y umbral de lactato.

¿Zonas de potencia o de frecuencia cardiaca?

La potencia es el indicador más directo de la intensidad; la FC cambia con la posición sobre la bicicleta y aumenta con el tiempo, lo que puede alterar mucho su relación con la potencia, sobre todo con calor o en altitud. Jeukendrup y Van Diemen proponen usar la potencia para controlar la intensidad y la FC como indicador del estrés global del organismo8. El lactato sirve para localizar los umbrales en el laboratorio, que después se traducen a vatios y pulsaciones.

El retraso de la frecuencia cardiaca

La FC tarda en ajustarse a un cambio de carga. En el grupo de control de un estudio de Almas et al., formado por mujeres sanas que pedalearon a 50 W, la FC necesitó de media 36 s para alcanzar el 63 % de su valor estable9. En intervalos cortos, por tanto, la FC infravalora la intensidad real. En 570 sesiones de esquiadores de fondo de élite, Sylta et al. compararon el tiempo en zona según la FC con la clasificación de cada sesión por su objetivo; en alta intensidad, el factor de conversión entre ambos métodos fue de aproximadamente 310.

La deriva cardiovascular

En el ejercicio prolongado, el volumen sistólico disminuye a partir de los 10–20 min mientras la FC aumenta; Coyle y González-Alonso lo atribuyen sobre todo al propio aumento de la FC11. La deshidratación lo acentúa. En 10 deportistas entrenados que pedalearon 2 h a una carga equivalente al inicio al 70 % del VO2max, sin beber, la FC aumentó un 10 % y el volumen sistólico disminuyó un 15 % entre los minutos 20 y 120; con reposición completa de líquidos, la FC aumentó un 5 % y el volumen sistólico se mantuvo12. La temperatura ambiente y la deshidratación pueden alterar de forma notable la relación entre FC y consumo de oxígeno13.

Aumento de la FC entre los min 20 y 120 (%) 0 4 8 12 +10 % +5 % Sin líquido Reposición completa 2 h de pedaleo a 22 °C, carga inicial equivalente al 70 % del VO₂max
Figura 2. Aumento de la FC durante 2 h de pedaleo con y sin reposición de líquidos en 10 deportistas entrenados. Con la misma carga, la FC no se mantiene constante. Fuente: Hamilton et al. [12].
Regla práctica. En intervalos cortos, la referencia debe ser la potencia. En sesiones largas, si la FC sube con potencia constante, la zona de FC ya no corresponde a la de potencia.

¿Cuánto tiempo conviene pasar en cada zona?

Seiler y Kjerland delimitaron tres zonas con los umbrales ventilatorios primero y segundo (VT1 y VT2) y observaron en esquiadores de fondo júnior que el 75 % de las sesiones de resistencia se realizaba en la zona 1, el 8 % entre umbrales y el 17 % por encima del segundo14. En la nomenclatura de AthletePro, esas tres zonas equivalen aproximadamente a Z1, Z3–Z4 y Z5. La mayoría de los estudios retrospectivos describen una distribución piramidal, con mucho volumen de baja intensidad, y algunos deportistas de nivel mundial adoptan una distribución polarizada en determinadas fases15. Un metaanálisis en red con 348 deportistas no encontró diferencias en el VO2max ni en el rendimiento en contrarreloj entre los modelos polarizado y piramidal; el análisis por subgrupos sugiere que los deportistas competitivos podrían beneficiarse más del primero y los recreativos del segundo16.

¿Cada cuánto hay que reevaluar las zonas?

Un desplazamiento de la curva de lactato indica un cambio en la capacidad de resistencia2, y los umbrales detectan los cambios inducidos por el entrenamiento3; unas zonas que no se actualizan pierden su correspondencia con los dominios. Ningún estudio revisado fija un intervalo óptimo entre pruebas, y la variabilidad diaria de los umbrales6 aconseja no sobreinterpretar cambios pequeños. Como criterio práctico, conviene repetir la prueba al inicio de cada bloque de preparación, a mitad de temporada, tras una interrupción prolongada por lesión o enfermedad y cuando la relación entre potencia y FC cambia de forma sostenida. Las zonas se miden en estado descansado; cómo se modifican tras horas de esfuerzo se trata en el artículo sobre durabilidad.

En AthletePro, en Madrid, la prueba de esfuerzo combina una prueba incremental con lactato capilar en cada escalón y un Wingate de 30 s para estimar la tasa máxima de acumulación de lactato (VLamax); no incluye análisis de gases (véase prueba de esfuerzo con gases o con lactato).

Aplicación práctica

Las zonas ancladas a umbrales medidos describen mejor los dominios de intensidad que los porcentajes de valores máximos o del FTP. Expresadas en vatios y pulsaciones y revisadas durante la temporada, permiten dosificar cada sesión.

Prueba de esfuerzo con lactato en MadridPlanes de entrenamiento de ciclismo y triatlón

Referencias

  1. Jamnick NA, Pettitt RW, Granata C, Pyne DB, Bishop DJ. An examination and critique of current methods to determine exercise intensity. Sports Med. 2020;50(10):1729–1756. doi:10.1007/s40279-020-01322-8
  2. Faude O, Kindermann W, Meyer T. Lactate threshold concepts: how valid are they? Sports Med. 2009;39(6):469–490. doi:10.2165/00007256-200939060-00003
  3. Meyer T, Lucía A, Earnest CP, Kindermann W. A conceptual framework for performance diagnosis and training prescription from submaximal gas exchange parameters: theory and application. Int J Sports Med. 2005;26 Suppl 1:S38–S48. doi:10.1055/s-2004-830514
  4. Poole DC, Burnley M, Vanhatalo A, Rossiter HB, Jones AM. Critical power: an important fatigue threshold in exercise physiology. Med Sci Sports Exerc. 2016;48(11):2320–2334. doi:10.1249/MSS.0000000000000939
  5. Iannetta D, Inglis EC, Mattu AT, Fontana FY, Pogliaghi S, Keir DA, et al. A critical evaluation of current methods for exercise prescription in women and men. Med Sci Sports Exerc. 2020;52(2):466–473. doi:10.1249/MSS.0000000000002147
  6. Mann T, Lamberts RP, Lambert MI. Methods of prescribing relative exercise intensity: physiological and practical considerations. Sports Med. 2013;43(7):613–625. doi:10.1007/s40279-013-0045-x
  7. Sitko S, Cirer-Sastre R, Corbi F, López-Laval I. Functional threshold power as an alternative to lactate thresholds in road cycling. J Strength Cond Res. 2022;36(11):3179–3183. doi:10.1519/JSC.0000000000004070
  8. Jeukendrup A, Van Diemen A. Heart rate monitoring during training and competition in cyclists. J Sports Sci. 1998;16 Suppl:S91–S99. doi:10.1080/026404198366722
  9. Almas SP, Werneck FZ, Coelho EF, Teixeira PFS, Vaisman M. Heart rate kinetics during exercise in patients with subclinical hypothyroidism. J Appl Physiol (1985). 2017;122(4):893–898. doi:10.1152/japplphysiol.00094.2016
  10. Sylta Ø, Tønnessen E, Seiler S. From heart-rate data to training quantification: a comparison of 3 methods of training-intensity analysis. Int J Sports Physiol Perform. 2014;9(1):100–107. doi:10.1123/IJSPP.2013-0298
  11. Coyle EF, González-Alonso J. Cardiovascular drift during prolonged exercise: new perspectives. Exerc Sport Sci Rev. 2001;29(2):88–92. doi:10.1097/00003677-200104000-00009
  12. Hamilton MT, González-Alonso J, Montain SJ, Coyle EF. Fluid replacement and glucose infusion during exercise prevent cardiovascular drift. J Appl Physiol (1985). 1991;71(3):871–877. doi:10.1152/jappl.1991.71.3.871
  13. Achten J, Jeukendrup AE. Heart rate monitoring: applications and limitations. Sports Med. 2003;33(7):517–538. doi:10.2165/00007256-200333070-00004
  14. Seiler KS, Kjerland GØ. Quantifying training intensity distribution in elite endurance athletes: is there evidence for an "optimal" distribution? Scand J Med Sci Sports. 2006;16(1):49–56. doi:10.1111/j.1600-0838.2004.00418.x
  15. Stöggl TL, Sperlich B. The training intensity distribution among well-trained and elite endurance athletes. Front Physiol. 2015;6:295. doi:10.3389/fphys.2015.00295
  16. Rosenblat MA, Watt JA, Arnold JI, Treff G, Sandbakk ØB, Esteve-Lanao J, et al. Which training intensity distribution intervention will produce the greatest improvements in maximal oxygen uptake and time-trial performance in endurance athletes? A systematic review and network meta-analysis of individual participant data. Sports Med. 2025;55(3):655–673. doi:10.1007/s40279-024-02149-3
Borja Alfaraz
Borja AlfarazFisiólogo del deporte, biomecánico y entrenador de ciclismo. Fundador de AthletePro y creador de Super Record.