Ruedas lenticulares y de radios en ciclismo en pista: evidencia aerodinámica, estabilidad y criterios de selección
Sensibilidad del tiempo al CdA en 4000 m
≈ 2,2 s
de mejora estimada en una persecución individual por una reducción hipotética de 0,005 m² del área de arrastre (CdA).
Cálculo de modelo en régimen estacionario: 450 W en la rueda, masa del sistema 85 kg, Crr = 0,0015, ρ = 1,20 kg·m⁻³, CdA de 0,200 a 0,195 m²; sin salida ni efecto de las curvas.
La rueda dentro del problema aerodinámico
El área de arrastre (CdA, producto del coeficiente de arrastre Cd por el área frontal A) del sistema ciclista-bicicleta está dominada por el ciclista, que aporta en torno al 80 % de la resistencia aerodinámica con bicicletas aerodinámicas modernas1. Las ruedas forman parte del 20 % restante, junto con el cuadro y los componentes, lo que explica que su efecto sea medible pero limitado frente al de la posición. La jerarquía clásica propuesta por Kyle y Burke, recogida por Crouch et al., ordena las prioridades así: posición del ciclista, geometría del material y, en tercer lugar, resistencia a la rodadura y pérdidas de transmisión1.
Qué muestran los ensayos en túnel de viento
En el estudio de Tew y Sayers, resumido por Crouch et al., se compararon seis ruedas: convencional de radios, de pocos radios, de radios planos, dos de tres o cuatro palos estructurales de carbono y lenticular. Sin viento lateral, el disco redujo el coeficiente de arrastre un 70 % respecto a la rueda convencional y las ruedas de radios con perfil profundo se agruparon en torno a un 60 % por debajo. Las ruedas de perfil profundo mantuvieron un coeficiente casi constante con la guiñada, mientras que el disco mostró un aumento brusco con ángulos intermedios, sobre todo a baja velocidad1.
Estos porcentajes se refieren a la rueda aislada, no al conjunto ciclista-bicicleta, y no deben trasladarse de forma directa al CdA total. La misma revisión advierte de que una parte sustancial del trabajo sobre ruedas es propietario o se ha publicado en documentos técnicos sin revisión, y de que el coeficiente de arrastre a guiñada nula varía hasta en un factor de dos entre estudios por diferencias de montaje, instrumentación y condiciones del túnel1. Por esta razón, en este artículo no se ofrece una clasificación de modelos comerciales.
Evidencia en condiciones de uso
Los estudios en condiciones reales son escasos y no siempre concordantes. Capelli et al. midieron la resistencia al avance remolcando a dos ciclistas sobre una pista plana de madera y observaron que el cuadro aerodinámico reducía la constante de arrastre en torno a un 15 %, mientras que el papel de las ruedas lenticulares fue despreciable en términos de ahorro de energía mecánica2. McCole et al., midiendo el consumo de oxígeno a 40 km/h en carretera, encontraron que solo un juego de ruedas aerodinámicas de pocos radios y un juego de discos redujeron de forma significativa el coste energético3. Mediante modelización, Jeukendrup y Martin estimaron que un juego de ruedas aerodinámicas puede mejorar entre 60 y 82 s una contrarreloj de 40 km respecto a ruedas convencionales4. La discrepancia entre estudios refuerza la necesidad de medir el efecto en el conjunto concreto de ciclista, bicicleta y posición.
Estabilidad y flujo en el velódromo
Una rueda lenticular delantera recibe un momento de dirección que puede afectar al control con viento lateral1. En pista cubierta el viento atmosférico desaparece, pero no el flujo asimétrico: los ciclistas lo experimentan al rodar cerca de otros corredores y al trazar las curvas, lo que ha llevado a diseñar cuadros y ruedas específicos para esas condiciones1. Las mediciones instrumentadas de Fitzgerald et al. en velódromo registraron un viento de cola efectivo de hasta 0,7 m·s⁻¹ inducido por otros ciclistas en pista, así como oscilaciones del ángulo de dirección dentro de cada pedalada que aumentaban con la velocidad5. La velocidad relativa del aire no es, por tanto, idéntica a la de la bicicleta, y la elección de una rueda delantera debe considerar la estabilidad direccional además del arrastre.
La masa y la inercia de la rueda intervienen en las fases de aceleración. Los modelos de persecución individual incorporan de forma explícita la potencia absorbida por la aceleración rotacional de las ruedas, proporcional a su momento de inercia6. Su importancia relativa es mayor en la salida parada y en las disciplinas de velocidad que en la fase de crucero.
Magnitud cronométrica: un cálculo explícito
La potencia aerodinámica ahorrada por una reducción de CdA se obtiene de forma directa:
ΔP = ½ · ρ · ΔCdA · v³
donde ΔP es el ahorro de potencia (W), ρ la densidad del aire (kg·m⁻³), ΔCdA la reducción del área de arrastre (m²) y v la velocidad (m·s⁻¹). Con ρ = 1,20 kg·m⁻³ y v = 16 m·s⁻¹, una reducción de 0,005 m² equivale a unos 12,3 W. Resolviendo la ecuación de potencia en régimen estacionario con los supuestos de la figura destacada, el efecto sobre 4000 m es el siguiente:
| Reducción de CdA (m²) | Velocidad estacionaria (km/h) | Tiempo en 4000 m (s) | Diferencia (s) |
|---|---|---|---|
| 0 (CdA = 0,200) | 55,13 | 261,2 | referencia |
| 0,005 | 55,59 | 259,1 | −2,2 |
| 0,010 | 56,06 | 256,9 | −4,4 |
| 0,015 | 56,55 | 254,6 | −6,6 |
Tabla 1. Cálculo de modelo: 450 W en la rueda, masa 85 kg, Crr = 0,0015, ρ = 1,20 kg·m⁻³, sin salida ni curvas. Los valores de reducción de CdA son hipotéticos; la reducción real atribuible a cada rueda debe medirse.
Cómo decidir
El área de arrastre obtenida en pruebas de campo puede ser equivalente a la medida en túnel de viento: Martin et al. obtuvieron 0,258 frente a 0,261 m² sin diferencias significativas7, y los métodos de campo basados en potencia y velocidad proporcionan resultados válidos con un coste reducido8. Por ello, comparar configuraciones de rueda en el mismo ciclista, con la misma posición y protocolo, es preferible a extrapolar datos de rueda aislada. El Aero Test permite estimar el CdA de cada configuración, y el tiempo resultante puede simularse en AthletePro Velometrics o, para contrarreloj en carretera, en AthletePro Super Record.
Aplicación práctica
La literatura no permite ordenar modelos comerciales con garantías, pero sí medir el efecto de cada rueda en el propio conjunto. Medir el CdA antes de invertir en material evita decisiones basadas en datos de rueda aislada.
Referencias
- Crouch TN, Burton D, LaBry ZA, Blair KB. Riding against the wind: a review of competition cycling aerodynamics. Sports Eng. 2017;20:81–110. doi:10.1007/s12283-017-0234-1
- Capelli C, Rosa G, Butti F, Ferretti G, Veicsteinas A, di Prampero PE. Energy cost and efficiency of riding aerodynamic bicycles. Eur J Appl Physiol Occup Physiol. 1993;67(2):144–149. doi:10.1007/BF00376658
- McCole SD, Claney K, Conte JC, Anderson R, Hagberg JM. Energy expenditure during bicycling. J Appl Physiol. 1990;68(2):748–753. doi:10.1152/jappl.1990.68.2.748
- Jeukendrup AE, Martin J. Improving cycling performance: how should we spend our time and money. Sports Med. 2001;31(7):559–569. doi:10.2165/00007256-200131070-00009
- Fitzgerald S, Kelso R, Grimshaw P, Warr A. Measurements of roll, steering, and the far-field wake in track cycling. Sci Rep. 2022;12(1):11356. doi:10.1038/s41598-022-15384-3
- Underwood L, Jermy M. Mathematical model of track cycling: the individual pursuit. Procedia Eng. 2010;2:3217–3222. doi:10.1016/j.proeng.2010.04.135
- Martin JC, Gardner AS, Barras M, Martin DT. Modeling sprint cycling using field-derived parameters and forward integration. Med Sci Sports Exerc. 2006;38(3):592–597. doi:10.1249/01.mss.0000193560.34022.04
- Debraux P, Grappe F, Manolova AV, Bertucci W. Aerodynamic drag in cycling: methods of assessment. Sports Biomech. 2011;10(3):197–218. doi:10.1080/14763141.2011.592209
