Estudio biomecánico de la carrera: qué mide, qué predice y qué cambia en el triatleta tras la bicicleta
Un estudio biomecánico de la carrera es una valoración del gesto de correr, habitualmente con vídeo sobre cinta, que mide cómo contacta el pie con el suelo, la cadencia, la oscilación vertical y los ángulos de rodilla, cadera y pelvis. Sirve para describir la técnica de cada corredor, registrar su evolución y comprobar el efecto de cambios concretos, como aumentar la cadencia, pero no permite predecir con seguridad quién se lesionará ni elegir la zapatilla a partir del tipo de pie. En triatletas conviene además observar la carrera después de pedalear, porque en algunos de ellos la técnica cambia tras la bicicleta.
El pie sobre el pedal, las plantillas y la zapatilla de ciclismo se tratan en el artículo sobre el estudio de la pisada en ciclismo.
¿Qué mide un estudio biomecánico de la carrera?
La herramienta más extendida es el vídeo bidimensional (2D), que los clínicos utilizan para examinar el patrón de apoyo del pie y la frecuencia de paso1. Los sistemas tridimensionales (3D) de captura de movimiento se consideran la referencia con la que se compara el vídeo2. Las plataformas y plantillas de presión registran la fuerza bajo cada zona del pie durante el apoyo, y se han utilizado en estudios prospectivos de lesión3.
Las variables habituales son el patrón de apoyo (talón, mediopié o antepié), la cadencia en pasos por minuto, la oscilación vertical, entendida como el desplazamiento vertical del centro de masas en cada paso4, y los ángulos articulares: la inclinación del pie y de la tibia en el contacto inicial, y la flexión de rodilla, la aducción de cadera y la caída de la pelvis contralateral en el apoyo medio5.
¿Es fiable el análisis en vídeo 2D?
Para el patrón de apoyo y la cadencia, sí. Una revisión sistemática de ocho estudios (702 participantes) halló evidencia sólida de que el vídeo 2D es fiable para identificar el patrón de apoyo y calcular la cadencia, con independencia de la experiencia del evaluador, aunque la evidencia sobre su validez era limitada1. En 21 corredores medidos con una semana de separación, la fiabilidad fue de buena a excelente para la flexión de rodilla, la aducción de cadera y la inclinación del pie, y de moderada a buena para la caída pélvica; los autores recomiendan promediar al menos siete pasos5.
Fiable no significa exacto. Un metaanálisis de 17 estudios concluyó que el vídeo 2D es reproducible, pero que su validez frente a los sistemas 3D es de baja a moderada para la mayoría de los ángulos, y aconsejó especial cautela con los planos frontal y transversal2. En la práctica, el vídeo sirve para comparar a un mismo corredor antes y después de un cambio, más que para comparar sus grados con valores de laboratorio. La misma cuestión en la bicicleta se trata en análisis estático, dinámico y 3D.
¿Predice lesiones el tipo de pie o la pronación?
La evidencia es débil. En una cohorte danesa de 927 corredores noveles (1854 pies) que empezaron a correr con zapatilla neutra y fueron seguidos durante un año, 252 sufrieron una lesión. Tras 250 km no hubo diferencias significativas de riesgo entre pies neutros, supinados o pronados, y los pies pronados registraron incluso menos lesiones por cada 1000 km que los neutros6. El riesgo de los pies muy pronados, un grupo de solo 18 pies, sigue sin aclararse.
Un metaanálisis de 21 estudios prospectivos (6228 participantes) encontró evidencia sólida de que el pie pronado es un factor de riesgo del síndrome de estrés tibial medial y evidencia muy limitada para el dolor femoropatelar, con tamaños del efecto pequeños, y ninguna relación con el resto de lesiones evaluadas7. En 102 corredores noveles, los 17 que desarrollaron dolor femoropatelar mostraron mayor fuerza vertical máxima bajo el talón lateral y los metatarsianos segundo y tercero, sin relación con la postura estática del pie3. Es un único estudio con pocos casos.
¿Qué variables de la técnica se asocian a lesión?
Una revisión sistemática de 16 estudios prospectivos en corredores sin lesión concluyó que la evidencia que relaciona variables biomecánicas con el riesgo de lesión es escasa e inconsistente. Solo encontró evidencia limitada de una mayor aducción máxima de cadera en mujeres que desarrollaron dolor femoropatelar o síndrome de la cintilla iliotibial, y una relación inconsistente con la tasa de carga vertical8.
Respecto al patrón de apoyo, un metaanálisis de 53 estudios observó que correr sin apoyar primero el talón se asocia a menor tasa de carga vertical, menor recorrido de flexión de rodilla y mayor momento flexor plantar en el tobillo, es decir, desplaza la carga de la rodilla al tobillo. La relación con la lesión solo procede de estudios retrospectivos, la economía de carrera empeoró de forma inmediata al imponer el cambio y los autores concluyen que no puede recomendarse cambiar el patrón de apoyo a un corredor de talón sin lesión9.
¿Qué ocurre al aumentar la cadencia?
Heiderscheit et al. analizaron en 3D a 45 corredores recreativos en cinta a velocidad constante, con su cadencia preferida y con variaciones de ±5 % y ±10 %. Al aumentar la cadencia un 5 % o un 10 %, la rodilla absorbió menos energía mecánica, y la cadera también con el +10 %. Disminuyeron la longitud del paso, el desplazamiento vertical del centro de masas, el impulso de frenado y la flexión máxima de rodilla, y con el +10 % se redujeron la aducción máxima de cadera y sus momentos. Reducir la cadencia un 10 % aumentó la energía absorbida en todas las articulaciones4.
La revisión sistemática de Schubert et al. (10 estudios) confirmó de forma consistente que una mayor frecuencia de paso a la misma velocidad reduce el desplazamiento vertical del centro de masas, la fuerza de reacción del suelo y la energía absorbida en cadera, rodilla y tobillo, aunque casi todos los estudios tenían muestras pequeñas y la mayoría incluyó solo a varones10. Son efectos inmediatos medidos en laboratorio: muestran que la cadencia modifica la carga articular, pero estos estudios no demuestran que aumentarla prevenga lesiones a largo plazo.
¿Cómo elegir la zapatilla de correr?
Nigg et al. revisaron la evidencia sobre el impacto y la pronación, considerados en su día los principales predictores de lesión, y la consideraron no concluyente. Propusieron dos paradigmas, la trayectoria de movimiento preferida y el filtro de comodidad: el corredor elegiría de forma intuitiva un calzado cómodo que le permite mantener su patrón de movimiento preferido, lo que podría reducir por sí mismo el riesgo de lesión11. Es una propuesta teórica, no un resultado de ensayo, pero es coherente con la cohorte danesa, en la que los corredores con pronación moderada no tuvieron más lesiones con una zapatilla neutra6. Con la evidencia actual, la comodidad percibida es un criterio de elección más defendible que la clasificación del pie.
¿Cambia la técnica de carrera después de la bicicleta?
En algunos triatletas, sí. En 15 triatletas moderadamente entrenados, una sesión de 45 min de ciclismo intenso alteró la cinemática y el reclutamiento muscular de la carrera posterior en 7 de ellos (46 %). Los cambios en rodilla y tobillo se asociaron al cambio del consumo de oxígeno: el del ángulo del tobillo en el contacto inicial explicó por sí solo el 67,1 % de su variación12. En otro grupo de 15 triatletas, tras 15 min de ciclismo, cinco mostraron cambios de posición articular (3° de media), que en uno persistieron más allá de los 5 min de carrera, mientras que el reclutamiento muscular solo cambió en uno13.
En siete triatletas de élite internacional, en cambio, ni 20 min de ciclismo suave ni 50 min de ciclismo intenso modificaron el reclutamiento muscular, los ángulos articulares ni la economía de carrera14. En un ensayo aleatorizado preliminar con los ocho triatletas, de 15, que tenían alterado el control neuromotor al correr tras pedalear, ocho semanas de pliometría añadida al entrenamiento de resistencia lo mejoraron más que la resistencia sola, sin diferencias en la economía de carrera15.
¿Qué puede predecir un estudio de la pisada y qué no?
La Tabla 1 resume qué aporta cada variable y con qué solidez se relaciona con la lesión.
| Variable medida | Qué indica | Fuerza de la evidencia |
|---|---|---|
| Patrón de apoyo | Reparto de la carga entre rodilla y tobillo [9] | Medición fiable [1]; relación con lesión solo retrospectiva [9] |
| Cadencia | Carga en rodilla y cadera, impulso de frenado [4, 10] | Efecto biomecánico consistente; prevención no demostrada [10] |
| Oscilación vertical | Desplazamiento del centro de masas; baja al subir la cadencia [4, 10] | Descriptiva; sin valor predictivo establecido |
| Aducción de cadera y caída pélvica | Movimiento de cadera y pelvis en el plano frontal [5] | Limitada para dolor femoropatelar y cintilla en mujeres [8]; validez 2D limitada en el plano frontal [2] |
| Flexión de rodilla | Flexión máxima en el apoyo; baja al subir la cadencia [4] | Fiable en 2D [5]; no predictiva por sí sola [8] |
| Postura del pie y pronación | Morfología estática del pie | Débil: efecto pequeño para estrés tibial medial y muy limitada para dolor femoropatelar [6, 7] |
| Presiones plantares | Reparto de la fuerza bajo el pie [3] | Un solo estudio prospectivo con pocos casos [3] |
| Carrera tras pedalear | Cambios individuales de técnica [12, 13] | Estudios pequeños; respuesta individual [12–14] |
Tabla 1. Variables de un estudio biomecánico de la carrera, información que aportan y fuerza de la evidencia verificada. Elaboración propia.
En síntesis, el análisis mide la técnica de forma reproducible y permite comprobar el efecto de un cambio, pero la evidencia prospectiva no permite predecir la lesión de un corredor concreto8.
Qué conviene pedir a un estudio de la pisada
Proponemos cuatro criterios: que el análisis se haga corriendo, no solo de pie, promediando varios pasos5; que los ángulos del plano frontal se interpreten con cautela2; que no se emita un pronóstico de lesión a partir de la forma del pie6,7; y que, en triatletas, se tenga en cuenta que la técnica puede cambiar al correr después de pedalear12.
Aplicación práctica
El valor del análisis está en describir cómo corre cada deportista y trabajar sobre lo modificable, no en clasificar el pie. El estudio de la pisada que realizamos en Madrid es una sesión de una hora para corredores y triatletas en la que analizamos en carrera cómo pisas y cómo se mueve el pie, y proponemos trabajo funcional y ejercicios para corregirlo, desde las ciencias del deporte y sin prescripción de plantillas.
Estudio de la pisada en MadridPlanes de entrenamiento de ciclismo y triatlón
Referencias
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